Sócrates es considerado uno de los filósofos más importantes de la historia, dados sus importantes aportes en cuanto a pensamiento y forma de actuar que son posibles de apreciar a partir de las distintas fuentes que tenemos de este, registradas por otros personajes importantes de la época.
En primer lugar tenemos a Aristófanes, quien lo describe en su obra “Las nubes” como un Sofista, quien tiene su propio grupo de seguidores y es capaz de influir en los jóvenes por medio de la retórica. Al ser un escritor de comedias, este autor incorpora el carácter crítico en sus obras, por lo que podemos entender que el pensamiento Socrático fue muy influyente en la época, ya que la gente no le podía ser indiferente a este, ya sea para estar en contra o a favor.
Luego encontramos el relato de Jenofonte, autor que describió a Sócrates en muchas de sus obras, como por ejemplo “la apología de Sócrates”. En este caso, encontramos a un Sócrates opuesto al movimiento sofista, con un pensamiento propio que fue capaz de influir de manera muy potente en la sociedad de la época. Centrado principalmente en el aspecto moral, muestra a un Sócrates capaz de poder pensar distinto al común de la época, con una identidad propia que molestará a la mayoría de los importantes “sabios” de la época. Cabe destacar que es relatado como un personaje que pareciera despreocupado de las cosas naturales de la vida, como por ejemplo la muerte, ya que este prefiere afrontar este destino antes que traicionar a su pensamiento.
Por último, tenemos al Sócrates de Platón. Este filósofo es declarado discípulo de Sócrates, pero en sus obras pareciera describir a un personaje que piensa tal cual el autor, es decir que el Sócrates histórico queda escondido en el teórico, pese a que posee muchas de sus características. Hay quienes piensan que Sócrates es Platón, sea o no así, en su obra lo describe como un personaje completamente moralista, quien busca la verdad sin agotarla, buscando persuadir a los demás a interesarse por el saber, por la salvación o iluminación del alma. Es muy similar al de Jenofonte, ya que ambos describen en una apología el momento de su condena. En este caso es mucho más detallista, y permite apreciar como Sócrates ocupa su método constantemente para argumentar frente a su condena, llegando incluso a mostrar como él mismo se considera uno de los personajes benefactores de la polis, y que en vez de condenado debe ser beneficiado de por vida.
En primer lugar tenemos a Aristófanes, quien lo describe en su obra “Las nubes” como un Sofista, quien tiene su propio grupo de seguidores y es capaz de influir en los jóvenes por medio de la retórica. Al ser un escritor de comedias, este autor incorpora el carácter crítico en sus obras, por lo que podemos entender que el pensamiento Socrático fue muy influyente en la época, ya que la gente no le podía ser indiferente a este, ya sea para estar en contra o a favor.
Luego encontramos el relato de Jenofonte, autor que describió a Sócrates en muchas de sus obras, como por ejemplo “la apología de Sócrates”. En este caso, encontramos a un Sócrates opuesto al movimiento sofista, con un pensamiento propio que fue capaz de influir de manera muy potente en la sociedad de la época. Centrado principalmente en el aspecto moral, muestra a un Sócrates capaz de poder pensar distinto al común de la época, con una identidad propia que molestará a la mayoría de los importantes “sabios” de la época. Cabe destacar que es relatado como un personaje que pareciera despreocupado de las cosas naturales de la vida, como por ejemplo la muerte, ya que este prefiere afrontar este destino antes que traicionar a su pensamiento.
Por último, tenemos al Sócrates de Platón. Este filósofo es declarado discípulo de Sócrates, pero en sus obras pareciera describir a un personaje que piensa tal cual el autor, es decir que el Sócrates histórico queda escondido en el teórico, pese a que posee muchas de sus características. Hay quienes piensan que Sócrates es Platón, sea o no así, en su obra lo describe como un personaje completamente moralista, quien busca la verdad sin agotarla, buscando persuadir a los demás a interesarse por el saber, por la salvación o iluminación del alma. Es muy similar al de Jenofonte, ya que ambos describen en una apología el momento de su condena. En este caso es mucho más detallista, y permite apreciar como Sócrates ocupa su método constantemente para argumentar frente a su condena, llegando incluso a mostrar como él mismo se considera uno de los personajes benefactores de la polis, y que en vez de condenado debe ser beneficiado de por vida.
Lo cierto es que hasta el día de hoy la influencia del filósofo se mantiene latente. Muchos autores se mantienen firmes en busqueda de la representación de este en sus obras, o quién sabe, programas de televisión tal vez.


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